Valtravieso / Valtraviesu

Concejo de Valdés » Parroquia de Santiago

Valtravieso es una localidad del concejo de Valdés y perteneciente a la parroquia de Santiago. Está situada a una altitud de 110m. En la actualidad cuenta con una población aproximada de 111 personas y 49 viviendas.

¿Eres de Valtravieso? ¿Conoces esta localidad? Comparte tus comentarios con nosotros y los visitantes de Pueblos de Asturias.

ConcejoValdés
ParroquiaSantiago
TipoLugar
Altitud110m
Población111
Hombres55
Mujeres56
Viviendas49

Comentarios

Valtravieso Lugar de Valdés Asturias Valtravieso es un lugar atravesado en el valle que forma la rasa costera de Asturias situado unos diez km. al occidente del cabo de Busto. Su relieve tiene forma de teja, por cuyo lomo pasa la carretera vecinal que le da servicio de oriente a occidente. Arranca este camino en Vistalegre a la izquierda de la nacional 634 y sale de nuevo a la misma en Villuir después de comunicar a Valtravieso, Moanes y Aquelcabo. De esta carretera local corresponde a Valtravieso algo menos de un Km. y medio. El poblado propiamente dicho está comprendido entre los ríos (arroyos) Refuyeu y de Rabera, que vierten aguas de poniente a levante; siendo la distancia entre ambos de unos 800 m. Los límites de Valtravieso son, al este, más cercano a Luarca y con menor altitud, Vistalegre; al sur Setienes y los montes de Piedrafita y Grandavil; al oeste, sitio de mayor altitud, con el monte de Rondo y Moanes y al norte con Villuir y La Ronda. El río de la Rabera que corre por la parte norte del pueblo, en la actualidad apenas es visible pero en los años 50 del pasado siglo 20 en sus crecidas imponía cruzarlo por el caudal de su corriente. El Refuyeu que corre por la parte sur se denomina de distintas maneras a lo largo de su curso. Así, en su nacimiento, se llama Rondo, cuando llega al fondo del monte en un remanso, Regueiro, vuelve a descender levemente al llegar al pueblo y se llama Refuyeu, en el siguiente ensanche que sirve de bebedero al ganado río de Riba, después río de Abajo o de la Ponte, a continuación, río de la Cháxina y en la desembocadura río del Zurraco. Sus aguas movieron el molino de Palanquín. Podemos dividir el pueblo en tres zonas que se conocen por, caléa de abajo, caléa del medio y caléa de arriba, la parte más baja era la Estrecha de la Raposa, donde en la actualidad se sitúa la conexión con la autovía, con 85m. sobre el nivel del mar, la opuesta y más alta es La Cicola con 120m. de altitud, siendo de 105 m. junto a la capilla, esta altitud desciende hacia ambos lados sobre el cauce de los ríos. El que podríamos llamar con acierto río de Valtravieso, en su tramo comprendido entre el fondo de las Cháxinas con 75 m. de altitud y Refuyeu con 110 m. hace de separación entre las tierras de labor que se orientan al sur del pueblo y las faldas de los montes que ascienden por la cara norte de estos. En el de Rabera con 95 m. de altitud en su fuente y 80 m. en el fondo del Estrechón, empieza una casi llanura que se extiende hasta el mar dos km. en línea recta, de fértiles tierras con leve inclinación hacia La Ronda. Las casas o haciendas de labranza que en 1957 siendo yo secretario del celador, tenía que visitar convocándolos al camín (sextaferia) como obligadas a acudir, son de abajo arriba: casa El Pimiento, casa Trietxes, casa Tuxa, casa La Cháxina, casa La Brenxa, casa Féliz, casa Rosona, casa Palanquín, casa La Cerca, casa Cienfuous, casa El Nuoro, casa El Pulíu, casa Cangas, casa La Rabera, casa Funtouria, casa Casona, casa Ugenia, casa Calzón, casa Cabanas, casa El Roso y casa Refuyeu. La casa de Ángel se edificó en 1954 para vivienda y chigre. Los montes que pertenecen a Valtravieso son, Xardín, Praumonte, Cepedal, Carbayeu, Abedules, Torno y Rondo. Las principales zonas de fincas separadas de las casas son, las Cháxinas, la Txomba, la Sienrra, los Fuoros, los Zarros, las Veigas, los Refuyeus y el Regueiro. En medio del pueblo, junto a la carretera está la capilla de San Juan en el fondo del campo del mismo nombre, lugar de las celebraciones vecinales; en medio de este campo estuvo la txábana, una losa de buenas dimensiones enterrada en la tierra y destinada al juego de los bolos; desapareció al construir sobre ella la escuela, estaba en desuso desde muy atrás, cuando se quitó nadie se acordaba de haber visto usarla, desde que se tenía memoria. La bolera que usábamos, de distinta modalidad, estaba situada en la parte alta opuesta a la capilla donde llamábamos “el pico del campo” y se extendía desde la carretera por todo lo ancho del campo y aprovechando un tramo de camino hasta la portalada de Casona,…. la parte más ancha donde se “plantaban” los bolos estaba situada próxima a la carretera en un plano superior que esta, pues el campo está metro y medio más alto con dos rampas para subir, el canal de la bolera pasaba por delante de la Cruz donde daban vuelta las procesiones y continuaba de frente al camino, después continuaba por el camino liso. Últimamente se viene adaptando el juego en las fiestas de San Juan a una modalidad más permisiva fácil para que pueda participar todo el que quiera y la bolera está cerca de la capilla transversal a ella. En la que yo describo, cuando se jugaba todos los domingos en la del pico el campo, armaban los bolos de la misma forma que ahora, es decir, un rombo formado por nueve bolos, tres en línea, dos a cada lado paralelos a ellos y uno más a cada lado de estos dos, de forma que en diagonal hagan tres filas de a tres, todos a la misma distancia, cuidando que las bolas de entre 20 y 30 cm. de diámetro puedan pasar en medio de los bolos sin tocar en dos filas a la vez. Las bolas eran una mayor que la otra, algunos les llamaban bolín y bolón, los bolos tienen una longitud de 40 cm. Y un grueso de 4 cm. La modalidad que comúnmente se jugaba era a la raya; todos los participantes ponían una pequeña cantidad de dinero, todos igual, el que ganaba se lo llevaba todo y corría a su cargo pagar a quién se ocupara de armar los bolos cada vez que se tiraban. Las reglas eran de la siguiente forma, para establecer un orden de tirada se lanzaba una bola a una distancia cualquiera, donde buenamente cayera, cada participante tiraba un bolo hacia ella y el que mas se aproximaba a la bola era el primero en tirar, a continuación el segundo y sucesivos, el primero se llamaba mano y el último porra. El mano tenía dos privilegios, el primero era trazar una línea delante de los bolos llamada tiro, era obligado tirar desde detrás de ella sin acercarse más a los bolos y la ponía cerca o lejos según su conveniencia. El jugador que tiraba en segundo lugar tenía el privilegio de marcar el queiso, una raya que se marcaba cruzando la bolera en el lugar que el quisiera a continuación de los bolos, raya que tenían que pasar todas las bolas para ser válidas, si queisaba, (si no llegaba) los bolos que tirase no se contaban. Al tercer jugador le correspondía marcar la saca, una raya más alejada que el queiso y desde donde era obligatorio lanzar las bolas en la tirada de vuelta. La otra ventaja de ser mano era la posibilidad de reengancharse si no le satisfacía el resultado de su primera tirada teniendo si se acogía a ese derecho que poner otra cantidad igual de dinero. Ganaba la raya el jugador que más bolos derribara después de tirar las dos bolas desde detrás del tiro con fuerza para pasar del queiso y volver a lanzarlas desde detrás de la saca con la suficiente para llegar a los bolos y derribarlos, la suma de los bolos tirados por cada una de las cuatro bolas válidas daban el valor de su tirada. En mis tiempos, en aquella bolera, una tirada de 14 bolos tenía muchas posibilidades de ganar la raya. En caso de empate ganaba el que primero hubiera tirado. (Ganar por la mano). Aunque algunas se lo disputan, yo creo, por cosas que he oído y conocido que la casa más antigua del pueblo es la de Casona. Está en el medio del pueblo en un lugar predominante, todos los abertales le pertenecían, el aprovechamiento del agua también, un gran numero de propiedades que en la actualidad son de distintos vecinos antes fueron de esa casa y bien pudo ser que en principio se instalase donde quiso. Entre las haciendas más valiosas citaría la huerta de Trietxes, cuadrada, llana, unida a la casa, fértil, hermosa. La Rabera es la más extensa, es llana, toda junto a casa y regada por su propio arroyo. La Brenxa, poco les va a la zaga. La Cerca cerrada por altos y robustos muros, hasta principios del siglo 20 era señorial, aún conserva algunos rasgos como un espléndido palomar. La de Cangas enfrente del campo de ocio, de la capilla y de la escuela, desde su huerta puede contemplarse el hermoso paisaje que forma todo el litoral desde más allá del Cabo Busto hasta Sabugo, es el lugar ideal para desarrollarse un ser humano, sano, fuerte y feliz. Como muy bien expresaba el arzobispo don Fernando Valdés en 1622, las aldeas de Asturias no son como las de Castilla, que las casas están juntas y hacen calles. En Asturias están las casas muy apartadas una de otra por causa de las heredades y huertas de frutales que cada casa tiene propios, a manera de casa de recreación. Entre los personajes más destacados que de este lugar salieron es obligado recordar a Regina García López, hermana de mi madre, que le cortaron los brazos de muy niña y a pesar de esto viajó por cuarenta y tres países triunfando y cuando el presidente de EEUU le tendió la mano no dudó en extenderle su pié. Conducía automóviles, tuvo tres hijos y le sobró fuerza para luchar por los demás, consiguió la escuela para el pueblo, ella misma dio clases a los alumnos y se codeó con los más altos cargos de la nación. (Véase: Regina el Carácter de una Mujer) Otro que no puedo dejar de destacar es Xuan de la Rabera, un hombre que vivió a mediados del siglo diecinueve y se hizo acreedor a ser protagonista de el mejor relato en lengua asturiana escrito por José Caveda y Nava. Este ilustre escritor que fue presidente de la junta general del principado dice de nuestro vecino que era rapaz de puños y corazón, valiente y de buen carácter y probado en los trabajos, que era muy ágil, que ninguno le ganaba en destreza y que de un empujón derribaba diez hombres. Tuve la suerte de conocer a un nieto suyo, que también se llamaba Xuan de la Rabera, vivía en la que les da nombre a 150 m. de la mía, ya era mayor y había sido muy amigo de mi padre, era el cacique del pueblo pues era el celador, el veterinario, el matachín, el madreñero, el rico y…un barón, todo el mundo lo conocía y lo respetaba. Siendo yo niño y a petición de mi madre, se comprometía a fabricarme unas madreñas; hacía oprobios conmigo para divertirse, me pedía que fuera por su taller a medirme el pié, me obligaba a ir cuatro o cinco veces diciéndome que perdía las medidas, me mandaba tumbarme en el suelo porque si no, no veía la planta del pié y no podía medir. Cuanto más me enfadaba yo y levantaba la pierna bien alta para mostrarle que si podía, más la gozaba él y más me decía que si no me tumbaba entre los rizos de madera le era imposible, al final me hacía las madreñas mejores y más ligeras que se puedan hacer. Yo me pasaba con él mucho ratos que era lo que en realidad él quería, tenerme por allí, le preguntaba por todo y me enseñaba con paciencia, pero con las madreñas me provocaba mucho. Cuando fui un poco mayor le ayudé en muchas ocasiones en las tareas, que en su casa siempre tenían mucho que hacer y él nunca cansaba, por eso me imagino a su abuelo. El que yo conocí tenía fama de haber sido el hombre más fuerte y valiente de los alrededores. Delio Florez Habitantes que había en Valtravieso en 1950 relacionados casa por casa. Casa Refuyeu: - Antonia, Felipe, Tomás. C. Roso: - Emiliano, Elena, Pepe, Débora, Ramón, Alicia, Enrique, Ernestina, Elenita. C. Cabanas: - Cecilia, Mari pepa, Emma, Juan. C. Camuñas: - Camuñas, Dolores. C. Pepa casona: - Pepa, Manolo, Mª Josefa, Manolito. C. Calzón: - Isabel, Clemente, Gil. C. Fontoria: - Adela, Paco, Pepa. C. Eugenia: - Salustiano, Sabelona, Enrique, Bavila, Joaquina, Carmencita. C. Casona: - Ramón, Jesús. C. La Rabera: - Juan, Pepa, Rufino, Salomé, Marugina. C. Cangas: - Carmen, Pepe, Celestina, María, Celia, Maribel, Delio, Aurorita. C. El Pulido: - Balvino, Pilar, Celestino, Orlando, Ángel, Balvinín. C. Nuero: - Fernando, Marcela, Carmina, Cruzina, Piquero, Mari carmen. C. La Cerca: - Higinio, Josefa, Juan, Maruja, Ramón, Ester. C. Cien Fuegos: - Encarnación, Elisa, Encarna, Ángel, Pepe, Rosa maría. C. Palanquín: - Carola, Ramón, Manolo, Marina, Maruja, Carolina. C. Rosona: - Carmina, Victorina, Pepe, victoria, Pepe el largo, Josefina, Panchito, Luís, Constante, Ramonín. C. Félix: - Ramón, Regina, Isidro, Manolo, Pepe, Carmina, Ángel. C. La Brenxa: - Avelino, Josefa, Pepe, Armando. C. Trietxes: - Maruja, Paco, Pilar, Paquito, Mª Regina. C. Tuxa: - María, Juan, Manolo, Lucina, Arturo, Teresa, José Manuel. C. Cháxina: - Adriana, Pepa, Rufino, Rufinín, Julita. C. Tino palanquín: - Celestino, Carmina, Etelbina, Cristina. C. El Pimiento: - Balbina, Carmina, Aniceto, Mari, Rosalina. Delio Florez

Por Delio Florez Garcia
12/07/2016